| ¿Cómo funcionan las tarjetas inteligentes? |
| Escrito por yotodo.com |
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Hasta hace bien poco, las tarjetas de crédito y de cajeros automáticos almacenaban la información gracias a un sistema de banda magnética y de grabación en relieve. Este tipo de tarjetas -sólo en nuestro país circulan alrededor de 22 millones de cajero automático y 8 millones de crédito- resultan muy vulnerables. Por un lado, permiten ciertos abusos por parte del usuario -como gastar mucho más dinero del límite concedido por la entidad- y por otro, son relativamente fáciles de falsificar. Esto se debe en gran parte a su papel meramente pasivo, ya que no puede realizar ningún tipo de comprobación, y a que no es nada complicado copiar la información contenida en la tarjeta. que por cierto es bastante limitada. Con el propósito de solventar estos inconvenientes, han surgido lo que los informáticos llaman tarjetas inteligentes. Estas consisten en un rectángulo de plástico, idéntico al de las tarjetas convencionales, en el que se inserta una o varias pastillas microelectrónicas o chips, que confieren a la tarjeta gran parte de la potencia de cálculo de un ordenador personal. La pastilla, del tamaño de una peseta. incluye un microprocesador. gracias al cual se puede garantizar las operaciones y cálculos necesarios, y distintos tipos de bancos de memoria. Toda esta parafernalia electrónica miniaturizada se comunica con la máquina exterior, por ejemplo con el cajero automático, a través de varios contactos metálicos. En la memoria de la pastilla se almacenan todas las operaciones que se realizan con la tarjeta. se actualiza el saldo de la cuenta de crédito del titular de la tarjeta y se controla su correcta utilización. A parte de resultar un elemento indispensable en el futuro sistema electrónico de transferencias de fondos, las tarjetas inteligentes de muy difícil falsificación- podrán ser empleadas como llaves de alta seguridad e incluso como documentos de identidad capaces de restringir la información a entregar. Es más, en el futuro cabe la posibilidad de sustituir el papel moneda por unidades de poder adquisitivo almacenadas en una simple tarjeta. |

